En un parto existen tres etapas bien definidas: fase de dilatación; fase expulsiva y fase de alumbramiento.
La fase de dilatación corresponde al inicio de las contracciones del parto, la dilatación del cuello del útero y el descenso de la cabeza del bebé por el canal de parto.
Para considerar que una madre está en esta fase en general se considera que tenga contracciones seguidas (2 cada 10 minutos), el cuello del útero dilatado en 3 cms y además borrado en su longitud al menos en un 50%.
La fase expulsiva o “periodo de pujar” comienza cuando la mamá se ha dilatado por completo. Se pueden notar signos como: ganas de pujar de manera natural; se siente cómo las membranas se abren y aparece un reflejo de eyección materno-fetal donde pujos involuntarios ayudan al bebé dirigiéndolo hacia el exterior. Los pujos hacen que el bebé descienda por la pelvis, rotando y acomodándose hasta que llega un momento en el que alcanza el suelo del periné, la zona más baja de la pelvis, donde la cabeza empieza a “flexionarse” hacia el orificio de salida del periné. A estas alturas el pelo del bebé empieza a ser visible en la vulva de su madre. Es en ese momento cuando las mujeres pueden sentir una sensación muy intensa de quemazón, lo que se conoce como el “anillo de fuego” donde la piel del periné se estira al máximo para dar paso al nacimiento.
Una vez que el bebé nace comienza el periodo de alumbramiento. En esta instancia el útero sigue contrayéndose para que la placenta se desprenda de la pared uterina y sea expulsada junto con lo que fue la bolsa amniótica. Esta fase se produce aproximadamente 30 minutos después del nacimiento y ocurre acompañada de un sangrado.
Antes de expulsar la placenta, se reanudan las contracciones de manera indolora, porque no hay distensión del cuello del útero. Con estas contracciones la placenta se despega y desciende desde el útero al canal del parto para luego ser expulsada. Una vez que ya está fuera, el equipo médico debe revisar la cavidad uterina y el canal y se limpia todo lo que ha quedado. Su hubo desgarro se hace una episiotomía. Después de la expulsión de la placenta, el útero continuará contrayéndose hasta llegar a su tamaño normal.