La incompetencia cervical corresponde a la incapacidad del cuello uterino de mantener su rigidez propia necesaria para la mantención del embarazo, es decir el cuello del útero se ablanda, disminuye en longitud y se va dilatando. Esta condición, si no es diagnosticada a tiempo y no es tratada con profesionales, puede causar parto prematuro y aborto en el segundo semestre de gestación.
La incompetencia cervical, que se entre el 0,2% y el 1% de los embarazos, puede ser difícil de diagnosticar, pero existen algunas señales de alerta como: sensación de presión en la pelvis, dolor de espalda poco frecuente, calambres abdominales leves, cambios en el flujo vaginal y sangrado vaginal leve. Un especialista debe confirmar el diagnóstico a través de una ecografía transvaginal, un examen ginecológico pelviano y la revisión de antecedentes de historia obstétrica previa.
Los tratamientos, que en su mayoría son exitosos, incluye el cerclaje cervical, que se puede realizar antes de la semana 24, y consiste en cerrar el útero a través de suturas resistentes que se pueden quitar en el último mes de embarazo o en el trabajo de parto.
Si existen antecedentes de partos prematuros por incompetencia cervical, el médico controlará la longitud del cuello uterino mediante ecografías cada dos semanas.
Fuente de la imagen: Reproducción Asistida ORG
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