Cesáreas: heridas profundas

Es importante entender que una cesárea es una cirugía mayor; la herida que se realiza afecta varias capas de tejido que incluye piel, músculo y útero, lo que hace que sanar completamente sea un proceso de meses. En un comienzo se puede sentir dolor, al correr de los días los puntos tiran hasta que poco a poco las molestias cesan.

Al ser una herida profunda e interna, las posibilidades de infección de una cesárea aumentan. Por esta razón es recomendable revisar la incisión diariamente y asegurarse de que esté limpia y sana. Algunos signos de que algo no está bien con la herida y debes estar atenta son:
– rayas rojas alrededor de la incisión
– herida roja, hinchada, sensible o duele, o se siente caliente al tocarla
– la incisión supura un líquido
– temperatura o fiebre

Ante cualquiera de estas señales, es necesario contactar al equipo médico.

¿Qué es la dehiscencia en una cesárea?

La dehiscencia en una herida se produce cuando parte o la totalidad de la herida se abre. Esto puede suceder porque no cicatriza completamente e incluso puede cicatrizar y luego abrirse nuevamente. Cuando esto sucede es necesario realizar una nueva cirugía para volver a cerrar. Las causas van desde una infección, presencia de sangre o líquido bajo la herida, diabetes o enfermedad hepática o renal o cardíaca, nutrición deficiente, ingesta de ciertos medicamentos, presión sobre la herida, hasta levantar peso. Lo importante es estar monitoreando y ante cualquier sospecha o duda de que algo no va bien con herida, consultar de inmediato.

Existen otros problemas comunes que pueden suceder durante la cicatrización de las heridas, como son la cicatriz hipertrófica (cicatriz más “aparatosa de lo normal”) y la creación de un queloide (extensión de la cicatriz más allá de sus límites iniciales, en forma de bulto, rojo, y con superficie brillante.) Estas complicaciones pueden ser tratadas en casa indicado por el médico tratante o un especialista en piel.