¿Cuándo hay que empezar a ir a la consulta del ginecólogo?
Al poco tiempo de aparecer la regla o, al menos, tras la primera relación sexual. En ese momento hay dos preguntas esenciales: ¿cuál es el sangrado uterino normal y anormal?, y ¿cómo puedes prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS)? En el caso del virus del papiloma, una de las más frecuentes, con una exploración precoz se pueden prevenir lesiones en el cuello del útero que podrían ser precancerosas.
¿Es normal que me duela la regla?
Es común el dolor en las primeras reglas porque los ovarios todavía no ovulan. Pero una vez que funcionan al 100%, lo normal es notar hinchazón y un ligero dolor abdominal. Si tus síntomas son más fuertes, se recomienda consultar para descartar miomas, fibromas o pólipos en el útero, o incluso endometriosis, que un crecimiento anormal del tejido que recubre el útero. Entre un 10% y un 15% de las mujeres en edad fértil, padecen esta enfermedad.
¿Es necesario y recomendable prepararme si quiero quedarme embarazada?
Sí, sin duda. La salud de tu embarazo y la de tu bebé empiezan antes de la fecundación. Recomiendo acudir como mínimo tres meses antes a una consulta preconcepcional, donde te harán una revisión y comprobarán si estas vacunada contra la rubeola. Es imprescindible que tomes ácido fólico, una vitamina del grupo B, que previene graves defectos en el feto.
Si tu embarazo no fue planificado o no realizaste la consulta preconcepcional, es importante que visites a un ginecólogo apenas tengas la sospecha de un embarazo para comenzar con los preparativos lo antes posible.
¿Cuánto tiempo debe pasar antes de preocuparme si no me quedo embarazada?
Si no has cumplido los 35 años, puedes esperar todavía un año. Tu fertilidad no ha decaído todavía y debes tener en cuenta que, en cada relación sexual, la posibilidad de quedarse embarazada es de una entre cuatro. Si ya cumpliste los 35 años y aún no puedes embarazarte, debes consultar si lo has intentado más de seis meses para evitar que aumente el descenso de la reserva ovárica, que es muy pronunciado a esta edad.
A pesar de que se puede ser madre a los 40 o incluso a los 45 años, debes saber que es una edad mucho más riesgosa porque los óvulos envejecen y podrían aumentar las complicaciones.
Si tu embarazo no fue planificado o no realizaste la consulta preconcepcional, es importante que visites a un ginecólogo apenas tengas la sospecha de un embarazo para comenzar con los preparativos lo antes posible.
¿Por qué se produce un aborto?
Los abortos pueden ser mucho más comunes de lo que la gente piensa. De hecho ocurren en alrededor en un 20% de los embarazos naturales, en las primeras 12 semanas. Este porcentaje aumenta a un 50% en tratamientos de fertilidad.
Según estudios, el 50% de los abortos naturales se producen debido a un grave problema en los cromosomas del embrión, que hace que el organismo interrumpa el proceso. Otras causas pueden ser diabetes, hipotiroidismo, falta de progesterona, problemas inmunitarios, miomas, malformaciones del útero o una cérvix que se dilata antes de tiempo.
La probabilidad de abortar naturalmente aumenta con la edad y tras haber sufrido uno. Si el aborto se produce de forma natural antes de los dos meses, puedes volver a quedarte embarazada cuando quieras. Si ha ido necesario un legrado, debes consultar a tu médico.
Si tengo 40 o más, ¿todavía puedo ser madre?
Es difícil, pero no imposible. Probablemente debas acudir a un centro de fertilidad, ya que las probabilidades de embarazo disminuyen rápidamente partir de los 35 años y se incrementa el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Si aún no tienes 35 pero sufres de diabetes e hipertensión, enfermedades graves que afectan a tu salud y tu fertilidad, también puedes tener dificultades de embarazarte y puede que requieras de un tratamiento.
Si tengo 40 o más, ¿debo hacerme mamografías?
Los ginecólogos recomendamos realizarse mamografías a partir de los 40 años, ya que a partir de esa edad se concentran la mayoría de los casos de cáncer de mamas. Las revisiones anuales reducen la mortalidad por cáncer entre un 15% y un 20%.
Si tengo 50 o más, ¿debo someterme a la terapia hormonal sustitutiva (THS)?, ¿cómo funciona?
Yo recomiendo que una vez que llegues a los 50 o más, consultes a tu ginecólogo para hacerte una revisión y comprobar si eres candidata la THS.
Esta terapia se utiliza para aliviar los síntomas de la menopausia, como la sequedad vaginal, flacidez de la piel, sofocos, sudores, osteoporosis e insomnio, entre otros, y funciona utilizando estrógeno, progestágenos y, en algunos casos, andrógenos.
La THS se recomienda al principio de la menopausia y durante un periodo que no supere los cinco años, porque después aumentan los riesgos de presión arterial alta y tromboflebitis, o cáncer de mama o endometrio.
Según algunos estudios científicos, si tienes antecedentes de alguna de estas enfermedades, no es aconsejable seguir esta terapia.
Tengo más de 50 años y sufro de incontinencia, ¿cómo la puedo controlar?
Si se trata de un problema leve (es decir, si se produce cuando se tose, se hace un movimiento forzado o ejercicio intenso), se recomienda una rehabilitación del suelo pélvico mediante ejercicios específicos para tonificar la musculatura. Estos ejercicios, llamados de Kegel, deben ser guiados por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico. Cuando se trata de una incontinencia grave (que con pequeños esfuerzos se produce una pérdida grande de orina, lo que obliga a llevar compresas), se recomienda cirugía. Esta consiste en colocar una banda suburetral (una especie de cabestrillo que se pone debajo de la uretra, el conducto por el que sale la orina) para que este órgano vuelva a tener apoyo.
Tengo 60 años, ¿debo seguir visitando al ginecólogo?
Si, es importante realizarse controles de mamas cada dos años, sin límites de edad.
A partir de los 65 años ya no se realizan citologías o test de Papanicolau, pero si puede haber problemas de incontinencias urinarias o prolapsos.
Después de los 60 años, ¿es recomendable seguir con mi vida sexual?
Claro. El cuerpo ya no produce tantas hormonas sexuales como en el pasado y puede producirse sequedad o inflamación de la vulva y la vagina. Para hidratar la vagina y la vulva, puedes utilizar lubricantes. Si las relaciones sexuales son continuadas, la vagina se mantiene más en forma.